¿Quiénes somos?

Durante el seminario virtual “Desarrollo de competencias para la enseñanza intercultural en las universidades”, organizado por la Unión de Universidades de América Latina y el Caribe (UDUAL) y el Proyecto PROFIC(Professional Development in Intercultural Competence in Higher Education Institutions) del Erasmus Plus, especialistas coincidieron en que, mientras no se reconozca que existe xenofobia, inequidad y racismo en las aulas de las universidades de México y del mundo, no se podrá dar paso a la interculturalidad.

En el encuentro participaron Lourdes Budar, directora de la Universidad Veracruzana Intercultural (UVI); Esteban Krotz, investigador de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY); Héctor Muñoz, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Iztapalapa (UAM-I); Dane Lukic, investigador de la Glasgow Caledonian University London (GCU) y coordinador del proyecto PROFIC, y Roberto Escalante, secretario general de la UDUAL.

Para Lourdes Budar, la enorme diversidad cultural ofrece a las universidades un reto fundamental para el futuro inmediato, ya que su trabajo debería estar comprometido con el desarrollo de competencias interculturales para construir vías de comunicación pertinentes con las alteridades. En este sentido,  asumir la interculturalidad como un escenario de igualdad no implica que las estructuras de sometimiento y las asimetrías entre los grupos, las lógicas racistas y colonialistas desaparezcan, puesto que “a veces sólamente las enmascaran en un discurso hueco de inclusión”, afirmó.

El respeto a la diversidad cultural, la gestión de normas y valores que reconozcan y legitimicen la pluralidad cultural y étnica, los procesos que promuevan la equidad de oportunidades, el reconocimiento y la valorización del pluralismo socio-lingüístico, la reducción de los prejuicios que tienden a jerarquizar una cultura sobre otra y la promoción de diálogos horizontales son algunas de las competencias interculturales que deberían guiar las relaciones respetuosas en nuestras universidades, señaló.

La diversidad cultural es tan necesaria para el género humano como la diversidad biológica para los organismos vivos; en este sentido, constituye el patrimonio común de la humanidad y debe ser cuidada y consolidada en beneficio de las generaciones presentes, aseguró Esteban Krotz, quien además reconoció que desde la óptica antropológica no existe una sola cultura sino muchas.

Para promover en las universidades la interculturalidad como práctica de respeto a los derechos fundamentales de las personas y como creación de espacios para el intercambio de posiciones, visiones, formas de vivir y maneras de explicar la vida, hay que encontrar vías para hacer ver que la multiculturalidad es una condición normal y no una representación de retraso. Asimismo, hay que encontrar formas de convivencias más humanas y crear condiciones de igualdad tecnológica, además de eliminar el colonialismo interno persistente, propuso Krotz.

Para Héctor Muñoz, se requiere de un esfuerzo ético, científico y organizativo de mayor alcance que incluya regulaciones jurídicas, sistemas de formadores interculturales y un sistema escolar pertinente, diferencial y de calidad, además de modelos académicos interculturales y procesos de profesionalización, lo anterior como parte de un estudio realizado en varias universidades importantes del país.

Muñoz lamentó que los tiempos políticos en América Latina y el Caribe sugieren que esta negociación será prolongada y no desprovista de condicionamientos ideológicos y de temores a supuestos separatismos y privilegios diferenciales.

Dane Lukic, indicó que debido al crecimiento de la diversidad en el sistema de educación superior en las últimas décadas, ha aumentado la necesidad de desarrollar competencias no sólo para estudiar sino para trabajar y que estas habilidades, denominadas colectivamente competencia intercultural (CI), permiten estudiar, vivir y trabajar de manera efectiva a través de diferentes límites culturales.

Uno de los objetivos de PROFIC es que las instituciones de educación superior (IES) brinden a sus estudiantes las competencias para trabajar, estudiar y vivir junto a diferentes culturas y utilizar la diversidad cultural de su entorno como una ventaja para la innovación.

De acuerdo con Lukic, existe la expectativa de que esta competencia genérica se desarrolle en el plan de estudios universitario en lugar de ser una actividad adicional. Incluso, cuando el personal universitario posee altos niveles de CI no significa que estén completamente preparados o que tengan las herramientas para incorporarlo en su enseñanza e interacción con los estudiantes.

Finalmente, Roberto Escalante enfatizó que las habilidades y competencias interculturales son un tema central para la convivencia humana y que la globalización ha colocado en un espacio mucho más relevante.

De manera categórica, reconoció que algunas universidades son centros en donde se reproduce la incompetencia cultural, puesto que se cultiva el racismo, la xenofobia y el desprecio hacia otras razas, por lo que es fundamental un proyecto como el PROFIC, que trabaja con las universidades, no solamente para resolver a su interior el problema de las competencias interculturales sino influir en el desempeño que tienen los individuos que emergen de las universidades en el mundo laboral.

Información: Gisela Díaz

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *